Tras ocho años de espera, la legendaria banda noruega Dimmu Borgir volverá al ruedo con el lanzamiento de “Grand Serpent Rising”, su onceavo álbum de estudio. De momento, hemos podido escuchar dos adelantos de lo que será su nuevo material discográfico, pero para amenizar las días de espera hasta el 22 de mayo, fecha oficial del lanzamiento, vamos a repasar 10 canciones clave en la carrera de Dimmu Borgir. Se quedan fuera sus más recientes singles del próximo disco, ya que todavía no podemos medir su impacto de cara al futuro. Sin más dilación, vamos con las que quizás no son las mejores, pero si las canciones más emblemáticas en la trayectoria de Dimmu Borgir como una de las bandas más influyentes en la historia del Black Metal.
I: Raabjørn Speiler Draugheimens Skode
Tras publicar una demo el año anterior, en 1995 Dimmu Borgir presentó su álbum debut titulado For All Tid. Siguiendo la senda muchos grupos contemporáneos dentro de la escena del Black Metal noruego, este primer álbum presenta una baja calidad de sonido, con una atmósfera lúgubre y un sonido crudo y saturado en las guitarras. La formación de la banda todavía no tenía sus roles bien definidos en cada instrumento; Shagrath se encargó de la batería, Tjodalv de la guitarra líder (luego intercanviarian roles) y Silenoz de la voz y la guitarra rítmica. A ellos se unieron Tristan al bajo y Stiaan Aarstad a los teclados. Se nota que es el primer trabajo de una banda que joven estaba empezando, pero ya se apreciaban los matices que forjarían el estilo de Dimmu Borgir en su primera etapa, tales como el uso de teclados y sintetizadores para melodías y armonías, el tipo de riff en las guitarras rítmicas muy basado en power chords, y una manera de componer en el que el sentimiento y la intención de transmitir prevalecen por el encima de los alardes técnicos. Ya des de éste primer lanzamiento recibieron algunas críticas negativas dentro de la escena por el uso de teclados y sintetizadores, algo que los acompañaría a lo largo de su carrera.
Sin lugar a duda, la mejor canción del disco es «Raabjørn Speiler Draugheimens Skode». Es un tema que representa a la perfección lo mejor de Dimmu Borgir en su primera etapa, con un inicio protagonizado por los sintetizadores sobre un arpegio de guitarra acústica, para que entre toda banda desarrollando la apertura hacia un riff estructurado en power chords. Se nota que tanto la grabación como la ejecución es la de una banda amateur, pero la base de la composición y la magia para trasmitir emociones son espectaculares. Por ello, Dimmu Borgir decidió regrabar esta canción pocos años más tarde, dándole un lavado de cara con nuevos matices como una espectacular línea de piano que acompaña casi toda la canción. Además, durante muchos años fue habitual en sus conciertos, siendo no solamente la canción de su primer disco que mejor ha aguantado el paso del tiempo, sino también una de las mejores piezas de los primeros Dimmu Borgir.
II: Stormblåst
El segundo álbum de estudio de Dimmu Borgir presentó una formula muy parecida a su anterior trabajo. La banda empezó a estructurar mejor su formación, con Tjodalv asentándose en la batería y Shagrath tomando el rol de guitarra líder. Sin embargo, en la calidad de producción y grabación no hubo apenas avances y el disco no alcanzó las cotas de calidad de sonido necesarias. Por otra parte, hubo dos canciones, la introducción de «Alt lys er svunnet hen” y Sorgens Kammer, que fueron plagiadas por el tecladista Stian Aarstad. Por estos motivos, la banda decidió regrabar el álbum y volver a publicarlo en el año 2005 bajo el nombre Stormblåst MMV.
La dirección musical del álbum fue mayoritariamente continuista, aunque el teclado cobró más importancia en las líneas melódicas, mientras que las guitarras se encargaron del trabajo rítmico y de armonización. En general, se siguen apreciando las bases de su propuesta musical, y en términos de composición la banda dio un paso adelante con canciones más inspiradas. El mejor ejemplo seguramente sea la canción – título del disco, con una estructura clara hasta la mitad de la canción, donde el tema rompe y los teclados cobran mucha importancia en un pasaje acompañado por un riff de guitarra basado en power chords. Durante mucho tiempo fue una canción habitual en sus repertorios, y en la actualidad es prácticamente la única canción del álbum que se cuela en sus conciertos.
III: Mourning Palace
Enthonre Darkness Triumphant es el álbum con el que Dimmu Borgir dio el salto definitivo. La banda firmó un contrato con Nuclear Blast, seguramente la mayor discográfica de metal en Europa, que apostó fuerte por la banda en términos de marketin. La banda cambió el diseño de su logo por uno más moderno, y decidieron de escribir letras en noruego para hacerlo en inglés. A nivel estructural, Dimmu Borgir encontró por fin una formación con los roles bien marcados, con Shagrath pasando a ser el vocalista principal (también seguía como guitarra líder), y con la incorporación del Nagash. Además, se notó un aumento en el nivel de destreza en el instrumento de todos los músicos, dotando de más arreglos y profundidad a las composiciones. El álbum fue grabado y producido en el estudio The Abyss, en Suecia, a cargo de Peter Tägtgren, quien ya tenía experiencia trabajando con bandas de metal extremo. Como consecuencia, la calidad de sonido dio un salto significativo, alejándose de la producción austera, cruda y con poca calidad de sonido que predominaba en el Black Metal, siendo una de las bandas responsables de romper con ese cliché del género. El álbum cosechó buenas críticas en su mayoría, y supuso el primer éxito musical para la banda, situándose en el top 100 de las listas de discos vendidos en Alemania y Finlandia durante un tiempo.
Pero lo más importante en un álbum es la música, y aquí Dimmu Borgir también dio un salto de calidad. En este álbum el sonido de las guitarras tomó un enfoque clásico en cuanto su rol en los riffs rítmicos y las armonías, mientras que el teclado cobró todavía más importancia en el aspecto melódico, gracias al uso de una extensa galería de sonidos sampleados de cuerdas, coros, pads new wave, piano eléctrico y sintetizadores, entre otros, dotando de mucha variedad a las canciones y anticipando su transición hacia los sonidos sinfónicos en el futuro. A nivel de composición, en éste álbum se aprecian influéncias de otros géneros como (evidentemente) el Metal Sinfónico, el Metal Gótico, el Thrash Metal e incluso algunos retales de Doom Metal, Metal Progresivo y Metal Neoclásico, sin dejar de lado su esencia Black Metal. Toda esta amalgama de influencias y sonidos dio como resultado un disco ambicioso, que combina a la par majestuosidad, melodía y romanticismo con oscuridad, agresividad y fiereza, de esos trabajos redondos en los que cada canción aporta algo, pero con un sonido propio y reconocible. De todo el álbum, la canción clave es sin duda «Mourning Palace», probablemente su canción más famosa y que además contó con un videoclip para su promoción. Con un arranque de teclados, acompañado por toda la banda, la canción se desarrolla mostrando casi todos los atributos musicales que hacen destacar al disco, hasta llegar a una frenética sección final que pone el broche a una canción que, hasta el día de hoy, se mantiene en sus repertorios como último tema para terminar sus conciertos. En definitiva, Enthrone Darkness Triumphant es para muchos el mejor disco de Dimmu Borgir, y su importancia se extiende más allá de la propia banda. Hablamos de un disco de referencia en la evolución del Black Metal, una de las piedras angulares de cómo hacer Black Metal Melódico en términos de producción y composición, siendo una influencia para muchos grupos.
IV: The Insight and the Catharsis
Spiritual Black Dimensions supuso el primer punto de ruptura musical en la carrera de Dimmu Borgir. Si bien en sus primeros tres álbumes se aprecia una evolución musical en la misma dirección, aquí la formula tomó una dirección distinta. Bien sea porque ya habían alcanzado la perfección de su sonido primigenio con Enthrone Darkness Triumpant, o porque sentían la necesidad de reivindicar su faceta más oscura o, simplemente, por el propio impulso creativo del artista que le lleva a querer evolucionar y no repetirse, el resultado con Spiritual Black Dimensions fue un disco con una atmosfera única. Con un sonido más agresivo, por momentos se siente como si fuera una más versión oscura y malvada su anterior álbum. La banda sufrió sus primeros cambios importantes en la formación; Shagrath se centró completamente en las voces y se incorporó como guitarra solista a Astennu, que aporto su estilo siniestro a los solos de guitarra. Por otro lado, Stian Aarstad fue reemplazado por el joven teclista Mustis, que aportó un enfoque diferente con sonidos más sinfónicos. Además, se contaria con Vortex como músico invitado para las voces limpias. En definitiva, Spiritual Black Dimesionns es un álbum importantissimo en el desarrollo de Dimmu Borgir; es el punto intermedio entre su sonido clásico de Black Metal Melódico y su futuro giro al Black Metal Sinfónico, y incorporó novedades a su sonido que fueron un acierto total, como el uso de las voces limpias de Vortex y los arreglos atmosféricos siniestros y épicos de los teclados.
La canción clave el álbum es «The Insight and the Catharsis». Hablamos de la primera gran canción larga de la banda, con la que descubrieron que con esta formación tenían una fórmula con mucho filón. El inicio de la canción es caótico y conduce a una sección que cuenta con un tremolo de piano frenético. Aquí hacen gala el nuevo enfoque del sonido de los teclados, solos de guitarra y las voces limpias. La parte final de la canción, capitaneada por la voz limpia y el piano, es el highlight de una de las mejores canciones de Dimmu Borgir.
V: Kings of the Carnival Creation
La llegada del nuevo milenio trajo a unos Dimmu Borgir renovados, con la incorporación de Galder como guitarra líder, Nick Barker a la batería y Vortex como bajista y voz limpia, siendo para muchos la mejor formación en la historia de la banda. Con esta nueva alineación, en el año 2001 publicaron Puritanical Euphoric Misanthropia. Grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo, las canciones adquirieron un sonido mucho más grandilocuente, apocalíptico y devastador, acompañando unas composiciones mucho más agresivas, cediendo protagonismo (aunque no desapareciendo del todo) la sensibilidad sonora de sus anteriores trabajos. Otro punto clave fue la producción, que otorgo un sonido claro y contundente, bombástico, con unos arreglos que le dieron un toque futurístico al sonido del álbum. Y es que como ya sucedió con Enthrone Darkness Triumphant, Puritanical Euphoric Misanthropia fue un disco que marcó un antes y un después en el desarrollo del Black Metal, ya que muchas bandas del mismo género intentaron seguir la misma dirección musical. Incluso, sirvió como referencia a todas esas bandas de Metal Extremo que buscaron incorporar elementos sinfónicos y orquestales a su sonido. Hay quienes piensan que en este punto Dimmu Borgir se volvió una banda comercial, pero lo cierto es que hizo mucho por llevar el metal extremo sinfónico a nuevas cotas de popularidad.
Musicalmente, la composición más inspirada y que mejor representa el sonido del disco, sin duda es «Kings of the Carnival Creation». Hablamos de una de las mejores canciones en la carrera de Dimmu Borgir, que tiene todo lo bueno que podía ofrecer la banda en ese periodo; teclados ominosos, blast beats, riffs contundentes y agresivos, arreglos orquestales y una voz abrasiva. Lo que eleva la canción y por lo que se torna en una de las más memorables de su catálogo, es la parte intermedia con el ataque de la sección de cuerda de la orquesta, armonizada con el riff de las guitarras rítmicas bajo un creativo patrón de batería, que da paso a una emotiva sección cantada por la voz limpia de Vortex, donde el bajista-vocalista se corona con una emocionante interpretación. Después, un magnifico solo de guitarra de Galder, quizás el mejor de toda su carrera con Dimmu Borgir, cierra el pasaje y nos devuelve a la estructura inicial de la canción. Un temazo en toda regla que durante mucho tiempo era un fijo en sus conciertos.
VI: Progenies of the Great Apocalypse
Death Cult Armageddon probablemente sea lo más lejos que nunca haya llegado un grupo de Black Metal. Hablamos de ello en todos los parámetros, tanto de popularidad y éxito comercial, como a nivel de producción y sonido. El disco suena apoteósico, medido al milímetro, una estudiada y concienzuda tormenta que describe el apocalipsis, con toques melancólicos esparcidos en algunos momentos de la tempestad. Con este álbum, Dimmu Borgir se asentó en el mercado estadounidense; tres años después de su lanzamiento, alcanzó la cifra de 100,000 copias vendidas en Estados Unidos, siendo la primera banda de la discográfica Nuclear Blast en lograrlo, y entró en el ranking Billboard 200.
Musicalmente, el disco sigue la senda de su anterior trabajo, reforzando todavía más las partes orquestales, que en esta ocasión interpretó la Orquesta Filarmónica de Praga. Además, el sonido de las guitarras ganó en contundencia, especialmente en las rítmicas, creando una robusta pared de sonido que sostiene las melodías sinfónicas. Dentro del álbum, sin duda la canción insignia es «Progenies of the Great Apocalypse». Es, directamente, una pieza de música clásica cinematográfica llevada al Black Metal, con una sección de viento que abre el tema presagiando la llegada de una gran tormenta. La sección de cuerda acompaña toda la estructura principal de la canción, hasta llegar al punto álgido donde la voz limpia de Vortex deja una estrofa épica que rompe el tema, hasta una parte totalmente caótica coronada con un pequeño solo de piano. Esta canción vino acompañada de un videoclip (con una versión de minutaje reducido) que sirvió como promoción del disco y de la banda. Una canción seminal sobre cómo llevar composiciones orquestales al Metal Extremo, y todo un clásico en el catálogo de Dimmu Borgir.
VII: The Serpentine Offering
In Sorte Diaboli es para muchos el final de la mejor etapa de Dimmu Borgir, pues se trata del último álbum con Mustis y Vortex en las filas de la formación noruega. A nivel comercial, el disco cosechó grandes éxitos; debutó en la posición número cuarenta y tres en la lista estadounidense Billboard 200, logró posicionarse en el top 10 en las listas de ventas de varios países europeos como Alemania, Finlandia y Suecia, y se coronó con el puesto número uno en la lista de Noruega, su país natal, donde recibió la certificación de oro por parte de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI). En cierto modo, In Sorte Diaboli recogió los éxitos fruto del trabajo realizado por la banda durante toda la década de los 2000.
A nivel musical, In Sorte Diaboli se desmarcó ligeramente de sus anteriores trabajos. En esta ocasión, no se contó con una orquesta real para las partes sinfónicas, y la dirección de las composiciones viró en un fuerte peso de las guitarras, especialmente en las rítmicas, con un tono muy agresivo en los riffs y haciendo uso de acordes arpegiados, tanto con cómo sin distorsión, a lo largo de muchos tramos del disco. La producción optó por un sonido más crudo, con menos protagonismo de partes orquestales para las melodías, y más enfocadas a dar un acompañamiento atmosférico, casi cinematográfico, en consonancia con toda la estética conceptual del álbum. La canción más emblemática del disco es «The Serpentine Offering», con una gran obertura orquestal que sirve como introducción del álbum, seguida por un riff abrasivo acompañado por la sección de viento. Es una canción que destaca por sus cambios de compás, sus riffs entrecortados en breakdown y por la sección intermedia cantada por Vortex. Un tema indispensable en el catálogo de Dimmu Borgir, y una de las más habituales en sus actuaciones en directo.
VIII: Gateways
La salida de Mustis y Vortex de Dimmu Borgir causó un gran revuelo, dejando una herida que trajo cola durante mucho tiempo. Para sus seguidores, supuso una división con una gran parte que nunca terminaron de digerir su salida, mientras que, para la propia banda, se abría un nuevo panorama. Con la necesidad de reivindicarse, Shagrath, Silenoz y Galder prepararon un álbum grandilocuente, con una nueva propuesta tanto lírica como visual, enfocado hacia una dirección que se alejaba de lo hecho hasta el momento, buscando dar un golpe sobre la mesa. El resultado fue Abrahadabra, un álbum que siguió manteniendo un buen número en ventas y en éxito comercial, pero más allá de eso, marcó un punto de inflexión en la forma de gestionar la banda. Unos Dimmu Borgir más asentados, sin tantas giras, pero ofreciendo eventos más especiales y espaciando mucho más sus lanzamientos (quizás demasiado) en el tiempo.
Musicalmente, Dimmu Borgir volvió a apostar por darle un gran protagonismo a las partes orquestales, que había sido una de las señas de identidad de la banda en su periodo más exitoso. Para ello, volvieron a contar con la colaboración del músico noruego Gaute Storaas, que ya había trabajado con el grupo en Puritanical Euphoric Misanthropia y Death Cult Armageddon, para los arreglos de orquesta y coros que corrieron a cargo de la Norwegian Radio Orchesta y de la Schola Cantorum, respectivamente. Tanto en composición como en producción, se buscó un giro hacia lo atmosférico y cinematográfico, intentando romper con patrones de estructuras musicales habituales. Sin duda, la canción más inspirada del álbum, y la que reúne lo mejor de los elementos que propone Abrahadabra, es «Gateways». Un espectacular ataque de cuerdas acompañado de los coros introduce la canción, con un gran trabajo en la sección rítmica, hasta llegar a un magnífico punteo de guitarra. El momento memorable de la canción llega en la parte final, en un dueto entre Shagrath y la voz femenina de Agnete Kjolsrud, invitada para la ocasión, que se resuelve en un clímax total. Un tema que se ha convertido ya en un clásico de la banda.
IX: Dimmu Borgir
Puede que Abrahadabra no sea el mejor trabajo de Dimmu Borgir, seguramente muchos de los fans no lo situarían ni en un top 3, ni tampoco es el álbum con mayor repercusión comercial, pero la ruptura musical que supone esta canción en la trayectoria de Dimmu Borgir es lo que amerita que sea el único disco que ocupa dos posiciones en la lista. Crear una canción con el nombre de la banda casi 20 años después de su creación ya es un movimiento osado, y más teniendo en cuenta su dirección musical. Por eso, «Dimmu Borgir» no es solo una canción; es una declaración de intenciones. La canción se aleja de lo apocalíptico, de lo oscuro, y se entrega a la épica, a la grandilocuencia, incluso tiene ese toque melancólico que acompaña a toda ardua travesía. Y es que la letra de la canción habla de evolución, de avance, y tiene guiños a la localidad islandesa que dio nombre al grupo. En definitiva, es una canción que abrió un nuevo camino musical para Dimmu Borgir, y que ya se ha consagrado como uno de sus himnos en directo.
X: Interdimensional Summit
Tras ocho años de espera des de su anterior trabajo, Dimmu Borgir regresó con Eonian, el mayor punto de inflexión en su carrera. Durante el lapso de ocho años, apenas hubo noticias de Dimmu Borgir, y casi todas fueron en los primeros dos o tres años seguidos de su último lanzamiento, durante les cuales realizaron conciertos especiales acompañados de una orquesta sinfónica, reforzando así estatus dentro del género. Por eso, sorprendió que la reaparición de la banda fuera con una propuesta renovada. La estética de la banda dio un nuevo giro, con nuevas simbologías y sobre todo con un cambio en el contenido de las letras, que ya se empezó a forjar en Abrahadraba, enfocadas en la espiritualidad, la introspección y el conocimiento. Si bien Dimmu Borgir ya no gozaba de una popularidad tan alta como en la década anterior, seguía siendo una banda importante, y por ello se generó expectativa por su regreso. Eonian fue autoproducido por Dimmu Borgir con la colaboración de Jens Bogren y en esta ocasión la orquestación corrió a cargo de la banda, principalmente de Shagrath, y no contó con la participación de una orquesta sinfónica. Si que regresó la Schola Cantorum, que tuvo un papel muy importante en el álbum. También colaboró de nuevo Gaute Storaas para los arreglos corales. Eonian recibió críticas dispares; cogió por sorpresa a gran parte del público y medios especializados por su propuesta alejada de lo que se esperaba de Dimmu Borgir. Pese a todo cosecho buenos números en las listas de álbumes más vendidos, llegando a alcanzar la posición cuatro en Alemania y Finlandia, y la posició número dos en su Noruega natal.
Musicalmente Eonian es un disco que de buenas a primeas puede coger en fuera de juego al oyente. Todo en este álbum gira entorno a un mismo concepto; es un disco muy espiritual, con un enfoque y una propuesta muy personal, que se plasma en la imagen, la letra y la música. Lejos de los sonidos apocalípticos de antaño, aquí la banda aposto por combinar partes minimalistas con otras bombásticas y épicas. En cierto modo, muchas partes del álbum se sienten como una continuación natural de la canción «Dimmu Borgir» de su anterior álbum, y en otras partes se nota claramente la intención de probar cosas nuevas y evolucionar por otros terrenos. Y es que en algunas canciones de este álbum Dimmu Borgir coqueteo con el Folk Metal, enfoque su Metal Sinfónico hacia sonidos no tan oscuros y si mas épicos y redujo mucho elementos del Black Metal tradicional. A nivel de sonido, el álbum enfocó unl trabajo de guitarras muy potente, centrado en apoyar las partes sinfónicas, pero también recuperando protagonismo para liderar las secciones melódicas, incluyendo solos de guitarra. El principal cambió de sonido vienen en la elección del sonido del teclado, muy minimalista y introspectivo, otorgando al disco una personalidad muy marcada, así como la aparición constante de los coros de la Schola Cantorum. La canción clave del álbum es «Interdimensional Summit». Fue el primer adelanto, y sin duda sienta las bases de lo que se puede escuchar en el disco. Una introducción bombástica de teclados abre el tema. que luego acompaña pasado al verso y rápidamente a un pegadizo estribillo, para que después la canción descanse sobre la melodía de las guitarras. El tema sigue su desarrollo con una parte centrada en los teclados y regresa el estribillo para cerrar con un breve solo de guitarra y un último ataque del estribillo. Por otro lado el trabajo letristico de la anción aborda la temática que predomina en esta nueva etapa de Dimmu Borgir, En definitiva, Eonian es un disco valiente, con una propuesta que necesita ser escuchada varias veces, y que abre un nuevo camino musical para Dimmu Borgir.
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